“Las malas personas no pueden ser buenos periodistas”

Hoy no quería acabar el día sin hacer mi particular homenaje a Ryszard Kapuscinski, periodista y escritor que nació

Ryszard Kapuściński (1932-2007), Polish writer...
Ryszard Kapuściński (1932-2007), Polish writer and journalist (Photo credit: Wikipedia)

tal día como hoy en 1932 en Pinsk, Bielorrusia. Esta eminencia del periodismo  reconocido por su brillante trabajo, como periodista, humanista y escritor siempre se le recuerda por su reflexión “Las malas personas no pueden ser buenos periodistas” de su libro Los cínicos no sirven para este oficio.

Éste fue el primer libro que yo leí de este gran profesional. Me lo regaló por mi 24 cumpleaños otra gran periodista que me dijo más o menos -ya hace unos años de esto- “un periodista que se precie no puede pasar sin leer a Kapuscinski”. ¡Y cuánta razón tenía! Este libro es básico para la formación de cualquier periodista. Habla sobre deontología periodística y sobre cómo debe trabajar un buen periodista.

Os dejo con una entrevista concedida por Ryszard Kapuscinski a EL MUNDO TV. Se publicó en EL MUNDO el el 29 de mayo de 2006. El periodista habló de su experiencia como reportero de guerra y reflexionó sobre esta profesión. Aunque la he copiado podéis verla también en la web de El Mundo, dejo el enlace aquí.

    • ¿Es el periodismo un trabajo peligroso?

Cierto tipo de periodismo. El de guerra es peligroso por varias razones: a veces va gente que no conoce los lugares ni las culturas locales y que se encuentran con conflictos muy caóticos. En esas situaciones, es muy difícil entender quién es quién, reconocer la situación, por lo que, a veces, uno pone en peligro su vida. Además, hay culturas donde los jóvenes no tienen sentido del peligro. En Sierra Leona o Libia hay jóvenes que están drogados por sus propios líderes. Es muy fácil correr ese riesgo de muerte, desgraciadamente.

    • ¿Usted ha visto la muerte cerca?

Muchas veces, porque a uno le acompañan los soldados locales, que no tienen ninguna preparación militar y no conocen bien el terreno. No saben dónde ir. Sientes que no puedes hacer nada, que no tienes defensa. Es una soledad terrible. Te sientes, no sólo como un hombre blanco rodeado de hombre negros, sino como de otra civilización. Mucha incomunicación y mucha soledad. Muchas veces no sabes qué hacer.

    • ¿Cómo fueron las guerras de Irak y Afganistán?

Son otro tipo de guerras, aunque también muchos colegas pierden la vida allí. Pero esas guerras de Iraq y Afganistán son diferentes de las africanas: el Estado Mayor norteamericano trata de mantener a los periodistas fuera del campo de batalla. Es una doctrina norteamericana: antes de la acción hay que limpiar el terreno, los bombardeos. Por eso no permiten a los periodistas investigar antes. Esos periodistas están en hoteles y sólo les dan los comunicados oficiales. Eso no es periodismo. En la guerra de Iraq, que fue en la primera en la que se aplicó esa doctrina, me fui, porque eso es el fin del periodismo guerra. En esas circunstancias, el periodista no puede moverse libremente y se convierte en correo postal de comunicados oficiales.

    • ¿Está fracasando el periodismo en algunos puntos del planeta, como en Estados Unidos?

En ese sentido sí, porque eso es el fin del periodismo. Todavía hay lugares donde esa doctrina no se aplica y no funciona. A esos lugares, los periodistas de guerra van voluntariamente. Cada uno de nosotros se va por su cuenta y por su responsabilidad. Nadie te puede salvar y nadie te obliga a correr ese peligro. La pasión de esa gente, como Miguel Gil, la dedicación, la voluntad de ir hasta el punto de batalla para conocer la verdad, esa pasión es tan fuerte que uno pone su vida en peligro.

    • ¿Qué se siente cuándo uno es un referente ético para muchas personas y muchos periodistas?

Bueno, yo no pienso sobre eso. Yo trato de hacer mis deberes hasta lo que es posible. Hay que trabajar, eso es todo lo que sé hacer. Nuestra profesión requiere un sentido de suma responsabilidad. Toda guerra está siempre vinculada a la mentira. Ambos lados mienten y exageran.

    • ¿Cómo debe ser el periodista del siglo XXI?

Se diferencia del siglo XX en el sentido técnico. Antes el periodista cuando se iba a una guerra tenía libertad para moverse. Dependía mucho de su talento, de su validez. Ahora, como tenemos teléfonos móviles o Internet el jefe de redacción sabe mucho más lo que está pasando. El periodista destacado en un lugar sabe lo que ve, mientras que el jefe, que está en Madrid o Roma, tiene la información de varias fuentes. Al final, el periodista, en vez de llevar a cabo sus investigaciones, se dedica a confirmar lo que el jefe le pide desde la redacción. El sentido del trabajo ha cambiado mucho.

    • Para ser buen periodista, ¿hay que ser buena persona?

Sí, yo estoy muy seguro de esto. Nuestro trabajo depende mucho de otra gente. Es una obra colectiva. Nosotros sólo apuntamos voces y opiniones de la gente. Si nuestras fuentes no quieren hablar con nosotros, no conseguiremos información.

    • Su último libro publicado en España es «Viajes con Herodoto». ¿Herodoto le ha acompañado siempre?

Es muy amigo mío, aunque el vivió 2.500 años antes. Es un tipo muy moderno que entendía muy bien que para conocernos a nosotros tenemos que conocer a los otros. Es un mensaje muy humanista de Herodoto.

    • Y el conflicto entre oriente y occidente todavía continúa…

Continúa porque pertenecemos a diferentes culturas que tienen otras escalas de valores. Lo importantes es aceptar la diferencia, pero no hacer de esa diferencia el principio de la guerra. A cambio, diálogo y voluntad de dialogar. El mundo de hoy es multicultural, especialmente tras la descolonización. Somos diferentes, pero vamos a dialogar y a participar tos en mejorar este mundo. Ese mensaje de Herodoto es muy actual.

    • Y este mundo, ¿tiene arreglo?

Es importante la influencia de los medios de comunicación sobre la mentalidad. Si utilizamos esa influencia para fomentar el odio, nos encontraremos ante un mundo muy peligroso.

    • Y eso es lo que ha ocurrido en los los atentados del 11-M o del 7-J?

Precisamente. Por eso, siendo conscientes de esto, los periodistas debemos esforzarnos para hacer llegar a la gente que nos lee, nos oye y nos escucha esas palabras de mutuo entendimiento. Hay que recordar que vivimos en un mundo donde hay muchas armas, y armas muy baratas. Un mundo globalizado en finanzas, pero también en armas. Este mundo puede darnos una vida, pero también puede ser muy peligroso para ese mensaje de paz y entendimiento. Que no haya fanatismo y que no haya la estupidez de diferentes nacionalismos.

    • ¿Los nacionalismos pueden ser un problema?

Son un problema. Si los manejamos bien pueden ser un fenómeno muy positivo dentro de un mundo globalizado. Pero si los manejamos con mala voluntad, con el odio, pueden convertirse en un arma muy peligrosa. Las ideologías tienen un doble filo, son como un cuchillo: pueden servir para matar o para cortar el pan. Depende mucho de la gente y también mucho de los medios, que tienen un poderío enorme. Pero no todos los periodistas somos conscientes del poder que tenemos…

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